Bienvenido en el Sitio EDAP: Evangelio Doctrina y Advenimiento Profético

Bienvenido en el Sitio EDAP: Evangelio Doctrina y Advenimiento Profético Italy English Español Portugeus Belgium Netherland Français Deutsch Israel Seguci su: Twitter Seguci su: Facebook Seguci su: Twitter

martes, 20 de febrero de 2018

MEDITACIONES. El Gran Médico

Leggi: Matteo 4:23-5:12 | La Bibbia in un anno: Levitico 26-27. Marco 2

Dimorate in Me, e Io dimorerò in voi.—Giovanni 15:4

Quando il Dr Rishi Manchanda chiede ai suoi pazienti “Da dove vieni?” non è l’indirizzo ad interessarlo. Ha capito che c’è un problema. I pazienti che vengono da lui spesso provengono da luoghi in cui le condizioni ambientali sono molto stressanti. Muffe, parassiti e tossine ammalano quelle persone. Così il Dr Manchanda è diventato portavoce per quei medici che cercano di risolvere i problemi “a monte”. Ovvero, dottori che, oltre a provvedere le cure mediche più urgenti, lavorano per dare ai pazienti e alle loro comunità condizioni di vita più sane.

Quando Gesù guariva coloro che venivano a Lui (Matteo 4:23-24), cercava sempre di far in modo che essi guardassero oltre i loro bisogni fisici e materiali più urgenti. Con il Sermone sul Monte, Gesù offrì più che solo una ricetta per una guarigione (5:1-12). Ben sette volte Gesù descrive gli atteggiamenti del cuore e della mente che riflettono un benessere vero, interiore – un benessere che inizia con un modo nuovo di vedere le cose, con una felicità spirituale (vv. 3-9). Per due volte Gesù chiama beati coloro che affrontano le persecuzioni eppure trovano la loro speranza e dimora in Lui (vv. 10-12).

Le parole di Gesù mi fanno riflettere. Da dove vengo io? Sono consapevole del mio bisogno di un benessere che vada al di là delle cure urgenti per i miei bisogni fisici o materiali? Mentre domando un miracolo, desidero veramente avere quel cuore di chi è povero, affamato, misericordioso, pacifico, e che Gesù definisce beato?

Padre Celeste, è molto difficile guardare oltre il nostro dolore. Ti prego, facci sentire la Tua misericordia in questo momento. Fa’ che possiamo alzare lo sguardo oltre noi stessi. Aiutaci a trovare una nuova prospettiva e la fonte della vera salute nella cura di Cristo, Colui che guarisce veramente.

Quando Dio è la nostra dimora, la nostra speranza è in Lui.

Nuestro Pan Diario | nuestropandiario.org

sábado, 17 de febrero de 2018

MEDITACIONES. Correr hacia la fortaleza

Leer: 1 Corintios 6:12-20 | La Biblia en un año: Levítico 21–22. Mateo 28

Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo… (v. 20). «¡Defensa cuarta!»

Cuando comencé a practicar esgrima en la escuela secundaria, mi entrenador solía indicar con un grito la posición defensiva correcta frente al movimiento que él hacía. Cuando extendía su arma para la estocada, yo tenía que escuchar y responder de inmediato para contrarrestar el ataque.

Este atención activa me trae a la mente la obediencia inmediata que exige la Escritura en el tema de la tentación sexual. En 1 Corintios 6:18, Pablo les escribe a los creyentes tentados a buscar prostitutas del templo pagano: «Huid de la fornicación». A veces, debemos estar «firmes» en circunstancias desafiantes (Gálatas 5:1; Efesios 6:11), pero aquí, la Biblia prácticamente nos grita nuestra mejor defensa: ¡Huyan!

Actuar de inmediato evita que capitulemos. Los pequeños compromisos pueden terminar en derrotas devastadoras. Un pensamiento licencioso, una mirada en el sitio equivocado de Internet, un coqueteo cuando ya estás casado; todos son pasos que nos llevan adonde no deberíamos ir y nos alejan de Dios.

Cuando huimos de la tentación, Dios nos da un lugar hacia donde correr. La sangre de Jesús derramada en la cruz nos ofrece perdón, esperanza y un nuevo comienzo. Cuando acudimos a Él en nuestra debilidad, nos libera para vivir con su fortaleza.

Señor, me entrego a ti en obediencia.
Solo Dios puede suplir nuestras necesidades más profundas y satisfacer nuestra alma.

Nuestro Pan Diario | nuestropandiario.org

miércoles, 14 de febrero de 2018

MEDITACIONES. Confía en mí

Leer: 1 Reyes 17:7-16 | La Biblia en un año: Levítico 13

Mateo 26:26-50 … no os afanéis por el día de mañana… (Mateo 6:34).

Después de graduarme de la universidad, conseguí un trabajo con un salario bajo. A veces, el dinero no me alcanzaba para la próxima comida, así que aprendí a confiar en Dios para tener mi provisión diaria.

Eso me recordó la experiencia del profeta Elías. Durante su ministerio, aprendió a confiar en la provisión diaria de Dios. Poco después de anunciar una sequía en Israel, resultado del juicio divino, el Señor lo envió a un lugar desierto, donde usó cuervos para llevarle diariamente la comida y un arroyo para renovarlo (1 Reyes 17:1-4).

Pero llegó la sequía, y el arroyo empezó a reducirse hasta que se secó. Fue entonces que Dios le dijo a Elías: «vete a Sarepta […]; yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente» (v. 9). Sarepta estaba en Fenicia, y sus habitantes eran enemigos de los israelitas. ¿Alguien le ofrecería refugio? ¿Y una viuda tendría comida para compartir?

La mayoría preferiríamos que Dios proveyera en abundancia mucho antes de que se acabaran los recursos en vez de darnos solo lo suficiente para cada día. Pero nuestro Padre celestial susurra: Confía en mí. Así como utilizó cuervos y a una viuda para sostener a Elías, nada es imposible para Él. Podemos contar con su amor y poder para suplir nuestras necesidades diarias.

Señor, gracias por saber qué necesito y por proveerlo. Dios suple nuestras necesidades… de a un día por vez.

Nuestro Pan Diario | nuestropandiario.org

martes, 6 de febrero de 2018

MEDITACIONES. Alabar en los problemas

Leer: Job 1:13-22 | La Biblia en un año: Éxodo 39–40. Mateo 23:23-39

… ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?… (Job 2:10).

«Es cáncer». Quise ser fuerte cuando mi mamá dijo esas palabras. Rompí en llanto. Uno jamás quiere escucharlas; ni siquiera una vez. Pero era la tercera vez que ella luchaba contra ese mal. Después de unos exámenes de rutina, se enteró de que tenía un tumor maligno debajo del brazo.

Aunque Mamá era la de la mala noticia, tuvo que consolarme a mí. Su respuesta me sorprendió: «Sé que Dios es bueno conmigo siempre. Él siempre es fiel». A pesar de enfrentar una cirugía difícil y radioterapia, Mamá estaba segura de la presencia y la fidelidad del Señor.

¡Qué parecido a Job! Perdió a sus hijos, su riqueza y su salud. Pero después, «se postró en tierra y adoró» (Job 1:20). Cuando le aconsejaron maldecir a Dios, respondió: «¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?» (2:10). ¡Qué maravillosa respuesta inicial! Aunque más tarde se quejó, al final, aceptó que Dios nunca había cambiado. Sabía que seguía con él y que le importaba su vida.

Para la mayoría, la alabanza no es la primera respuesta ante las dificultades. A veces, el dolor de nuestras circunstancias es tan abrumador que reaccionamos con temor o enojo. Pero ver la respuesta de mi mamá me recordó que Dios sigue estando presente y siendo bueno. Él nos ayuda a atravesar los momentos difíciles.

Señor, que pueda alabarte en las dificultades. Aun en los momentos más oscuros, podemos elevar nuestra mirada al Señor.

Nuestro Pan Diario | nuestropandiario.org

lunes, 5 de febrero de 2018

MEDITACIONES. Escuchar su voz

Leer: Juan 10:25-30 | La Biblia en un año: Éxodo 36–38. Mateo 23:1-22

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen (v. 27).

Tengo problemas de audición… «sordo de un oído y sin poder oír del otro», como solía decir mi padre. Por eso, uso audífonos.

La mayoría de las veces, funcionan bien, excepto en lugares con mucho ruido. En esos casos, mis audífonos captan todas las voces en el salón, y no puedo escuchar a la persona delante de mí.

Así sucede con nuestra cultura: una cacofonía de sonidos puede ahogar la voz suave de Dios. «¿Dónde se encontrará la Palabra, dónde la Palabra resonará?», pregunta el poeta T. S. Eliot. «No aquí; no hay suficiente silencio».

Felizmente, mis audífonos tienen un ajuste que elimina los sonidos circundantes y me permite oír las voces que quiero escuchar. Del mismo modo, a pesar de las voces que nos rodean, si aquietamos nuestras almas y prestamos atención, escucharemos el «silbo apacible y delicado» de Dios (1 Reyes 19:11-12).

Dios nos habla todos los días, llamándonos en medio de nuestras inquietudes y anhelos. Nos llama en nuestra tristeza más profunda y en el vacío y la insatisfacción de nuestras mayores alegrías. Pero, fundamentalmente, nos habla en su Palabra (1 Tesalonicenses 2:13). Cuando tomes su libro y lo leas, también escucharás su voz. El Señor te ama más de lo que crees, y desea que escuches lo que te quiere decir.

Señor, ayúdame a escucharte hoy. Dios habla a través de su Palabra cuando dedicamos tiempo a escuchar.

Nuestro Pan Diario | nuestropandiario.org

martes, 30 de enero de 2018

MEDITACIONES. Como un niño

Leer: Mt. 18:1-5; 19:13-14 | La Biblia en un año: Éxodo 21–22. Mateo 19

… si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos (18:3). Una noche, hace muchos años, después de orar con nuestra hijita de dos años de edad, antes de dormir, mi esposa quedó sorprendida con una pregunta: —Mami, ¿dónde está Jesús?

—Jesús está en el cielo y en todas partes; aquí mismo con nosotras. Y puede estar en tu corazón si le pides que entre allí —respondió mi esposa.

—Quiero que Jesús esté en mi corazón.

—Uno de estos días puedes pedírselo.

—Yo quiero que Él esté en mi corazón ahora mismo.

Así que nuestra hijita dijo: «Jesús, por favor, entra en mi corazón y quédate conmigo». Y allí comenzó su camino de fe con Él.

Cuando los discípulos de Jesús le preguntaron quién era el mayor en el reino de los cielos, Él llamó a un niño, los reunió (Mateo 18:1-2) y dijo: «si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. […]. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe» (vv. 3-5).

A través de los ojos de Jesús, podemos ver la confianza de un niño como nuestro ejemplo de fe. Además, nos dice que recibamos a todos los que abren su corazón a Él: «Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos» (19:14).

Señor, gracias por llamarnos a seguirte con la fe y la confianza semejantes a las de un niño. Nuestra fe en Jesús debe ser como la de un niño confiado.

Nuestro Pan Diario | nuestropandiario.org